Desde un puerto humilde, te propones limpiar el océano de alborotadores. Hackea y arponea a través de enemigos absurdos, aliados sombríos y tus propias malas decisiones. El mundo quiere un héroe... tus amigos quieren que golpees a una orca. Ambas son válidas. Elige sabiamente o no. El mar lo recuerda todo.