Ambientada en algún momento de la historia clásica japonesa, Ōkami combina varias mitologías y folclore japoneses para contar la historia de cómo la tierra fue salvada de la oscuridad por la diosa del sol sintoísta llamada Amaterasu, quien tomó la forma de un lobo blanco con marcas celestiales cubriendo su pelaje. Presenta un estilo visual sombreado de celdas inspirado en el sumi-e y el Pincel Celestial, un sistema de gestos utilizado para realizar espejos.